| Post Reply | RetroFed Forum Forum Index » Crepapastas |
| Author | Message | ||
|---|---|---|---|
Montse
mujico.org
Montse@mujico.orgJoined: 2024-01-06 |
Me levanto temprano, con el canto del gallo. Suena más a lamento que a saludo del día. Tomo mi rifle y subo a la camioneta. Llegar no es difícil. Se sigue el río seco, lleno de basura y animales muertos, hasta la maquila abandonada, que parece vigilar la entrada del pueblo. Lo primero que me recibe es un calor abrazador e insoportable; lo segundo, el olor a estiércol reseco, pegado al aire como si no supiera irse; lo tercero, un perro flaco hasta los huesos, mendigando las migajas del mundo. Recorro las calles. Las moscas carroñeras las ambientan con su zumbido, y siento miradas pesadas detrás de las puertas de lámina oxidada. Ellos saben a lo que vengo. Un grupo de niños juega en la tierra. Al verme, corren. Todos, menos uno: un chamaco de quince años, quizá menos, con ropa rota y sandalias que no son suyas, sino de alguien que ya no está. Me acerco. Pienso que tengo la fortuna de no tener hijos; así no me duelen cuando me los arrebatan. Él me mira con miedo y con hambre; son casi lo mismo. Le ofrezco lo de siempre: diez mil pesos al mes, un celular, un carro y un arma, un contrato firmado con sangre invisible. Acepta. Siempre aceptan. A veces por querer; la mayoría, porque no hay de otra. Entro a la capilla del pueblo. El yeso cuelga de los muros como piel muerta; los vitrales son remiendos de botellas rotas; y un Cristo sin brazos mira al suelo. Me acerco al altar y dejo cien pesos. No compro indulgencia: dejo propina para un Dios ausente. Al salir de la capilla me intercepta un anciano, arrastrando los pies como si cargara todo el peso del pueblo. Me suplica que no me lleve al chamaco. Le contesto que no tengo opción; si no lo hago yo, vendrá otro a hacerlo, y quizá sea peor. Antes de irnos, el chamaco echa un último vistazo a la tierra que lo vio nacer y crecer. No tendrá la dicha de morir ahí. Se sube a la camioneta conmigo. Intenta decirme su nombre, contarme un chiste. Yo lo ignoro. Es más fácil así. Mejor no aprender nombres de muertos. Llegamos al campamento. Nos bajamos de la camioneta. Allí lo moldearán, lo quebrarán y lo volverán a soldar en la forma que necesitamos. Si tiene suerte, algún día lo enterrarán bajo una cruz de madera barata. Si no, quedará esparcido en pedazos entre los matorrales, como alimento para la tierra. Una semana después me llaman. Siempre hay otro. Un día, yo también seré reemplazado, como reemplacé a otro. |
||
| 1 Original | |||
| Post Reply |
Back to top |