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Popul Vuh, Primera Parte, Capitulo II lines 1-37
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  1. Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles [víboras], guardianes de los bejucos.
  2. Y dijeron los Progenitores: —¿ Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos ? Conviene que en lo sucesivo haya quien los grandes.
  3. Así dijeron cuando meditaron y hablaron en seguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves.
  4. —Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os sostendréis. Y así como se dijo, así se hizo.
  5. Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las ave mayores: — Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos.
  6. Así les fué dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.
  7. De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra.
  8. Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fué dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y el Formador y los Progenitores: —Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según nuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fué dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
  9. — Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nuestros, vuestra madre, vuestro padre. ¡ Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, invocadnos, adoradnos, les dijeron.
  10. Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres, sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente.
  11. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí: —No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores.
  12. Entonces se les dijo: — Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos ls tendréis serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis.
  13. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros [seres] que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Esta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.
  14. Luego quisieron probar suerte nuevamente; quisieron hacer otra tentativa y quisieron probar de nuevo a que los adoraran.
  15. Pero no pudieron entender su lenguaje entre ellos mismos, nada pudieron conseguir y nada pudieron hacer. Por esta razón fueron inmoladas sus carnes y fueron condenados a ser comidos y matado los animales que existen sobre la faz de la tierra.
  16. Por este motivo hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombree por el Creador, el Formador y los Progenitores.
  17. —¡ A probar otra vez! Ya see acercan el amanecer y la aurora; hagamos al que nos sustentará y alimentará!
  18. ¿ Cómo haremos para ser invocados, para ser recordados bore la tierra ? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Así, pues, probemos a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. Así dijeron.
  19. Entonces fué la creación y la formación. De tierra, de lodo hicieron la carne [del hombre]. Pero vieron que no estaba bien, porque see deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía un cuello muy grande, no podía ver para atrás. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.
  20. Y dijeron el Creador y el Formador: echemos las suertes porque no podrá andar ni multiplicarse. Que se haga una consulta acerca de esto, dijeron.
  21. Entonces desbarataron y deshicieron su obra y su creación. Y en seguida dijeron: — ¿ Cómo haremos para perfecionar, para hacer bien a nuestros adoradores, a nuestros invocadores ?
  22. Así dijeron cuando de nuevo consultaron entre sí: — Digámosles a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú: ¡ Probad suerte otra vez! ¡Probad a hacer le creación! Así dijeron entre sí el Creador y el Formador cuando hablaron a Ixpiyacoc e Ixmucané.
  23. En seguida les hablaron a aquellos adivinos, la abuela deel día, la abuela del alba, que así eran llamados por el Creador y el Formador, y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.
  24. Y dijeron Huracán, Tepeu y Gucumatz cuando le hablaron al agorero, al sacrificador, que son los adivinos:
  25. —Hay que reunirse y encontrar los medios para que el hombre que formemos, el hombree que vamos a crear nos sostenga y alimente, nos invoque u se acuerde de nosotros.
    26, — Entrad, pues, en consulta , abuela, abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Ixpiyacoc, Ixmucané, haced que aclare, que amanezca, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos recordados por el hombre creado, poor el hombre formado, por el hombre mortal, haced que así se haga.
  26. — Dad a conocer vuestra naturaleza, Hunahpú-Vuch, Hunahpú, dos veces madree, dos veces padre,[29] Nim-Ac,[30] Nimá-Tziís,[31] el Señor de la eeesmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, eel Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat,[32] la abuela del sol, la abuela del alba, que así seréis llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.
  27. — Echad la suerte con vuestros granos de maíz y de tzité [33] y así se hará y resultará [34] si labraremos o tallaremos su boca y sus ojos en madera. Así les fué dicho a los adivinos.
  28. A continuación vino la adivinación, al echada suerte co el maíz y el tzité, — ¡ Suerte! ¡ Criatura!,[35] les dijeron entonces una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité, el llamado Ixpiyacoc.[36] Y la vieja sera la adivina, la formadora, que se llamaba Chiracán Ixmucané.[37]
  29. Y comenzando la adivinación, dijeron así: — ¡ Que se junten y que see encuentren ! Hablad, que os oigamos, decid, declarad si conviene que se junte la madera y que sea labrada por el Creador y el Formador, y si éste [el hombre de madera] es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca!
  30. Tú, maíz, tú, tzité, tú, suerte, tú, criatura: ¡uníos, ayuntaos!, les dijeron
    al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura. ¡ Ven a sacrificar aquí, Corazón del Cielo; no castigues a Tepeu y Gucumatz![38]
  31. Entonces hablaron y dijeron la verdad: — Buenos saldrán vuestros muñecos hechos dee madera; hablarán y conversarán sobre la faz de la tierra.
  32. — ¡Así sea!, contestaron, cuando hablaron.
  33. Y al instante fueron hechos los muñecos labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como eel hombre y poblaron la superficie de la tierra.
  34. Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas, tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a gatas.
  35. Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por eso cayeron en desgracia. Fué solamente un ensayo, una muestra de hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjunta; sus pies y sus manos no tenían consistencia; no tenían sangre, ni substancia,[39] ni humedad, ji gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos, y amarillas sus carnes.
  36. Así, ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos.[40]
  37. Estos fueron los primers hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.
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